MARTIN IRIARTE – Foto Album

PAJARER@S POR EL MUNDO

“Patagonia: Pajareando en los confines del mundo”

Martín Iriarte nació en 1969 en La plata en la provincia de Buenos Aires y, aunque comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de ciencias Biológicas, finalmente derivó hacia la carrera de Bellas Artes y se recibió como  Profesor en Artes Visuales en la Escuela de Arte de Berisso en 1999.   Pintor, dibujante, escultor… desde fines de los años 8o la fotografía jugó un rol importante en su vida. Con una sensibilidad exquisita, tanto para la fotografía como para la palabra aqui encontramos la unión de dos de sus mayores placeres: aves y fotografía… desde los confines del mundo, Martín nos muestra algunas de las aves de su amada Patagonia…

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© Martín Iriarte

Realmente tienes una colección de fotografías excelente. Supongo que poder fotografiar aves, inmerso en un escenario tan grandioso como la Patagonia debe ser todo un privilegio.

Muchísimas gracias, La verdad que lo vivo de esa manera como un privilegiado, si bien he tenido la oportunidad de recorrer casi todo el país (Me quedan algunas provincias por visitar) La Patagonia es mi lugar en el mundo, es imposible no tener el impulso de recorrerla, la Patagonia esteparia es una tierra que se manifiesta en detalles, una florecilla pequeña enmedio del desierto, un color perfecto de un plumaje como el penacho amarillo de un pingüino, un diseño inigualable en el ojo de un cormorán gris pero también convive con la belleza de lo que le es propio, tiene una exuberancia tímida que si uno se predispone la descubre en cada rincón, un zorro camuflado entre las matas, una perdiz que cruza el camino con su prole, algún cuis que salió corriendo a esconderse en la sombra de un arbusto, martinetas atrevidas picoteando al borde de la ruta, inconscientes del peligro que esta representa, una ruta que te acompaña con flores amarillas matizadas con manzanilla y cardos florecidos y así un incontable cantidad de sucesos que no dejan de maravillarme una y otra vez a pesar de conocerlos de toda la vida.
A esto hay que sumarle las diferentes zonas con una biodiversidad única, tan atractivas como  la zona de estepas,  también tenemos la zona del monte, del bosque araucano, de pre cordillera, cordillera, altos andes y la zona marítima que constituyen un atractivo singular.
La Patagonia ostenta un tiempo y ritmo que le son propios, que salen del mundo acelerado, tecnológico y virtual al que nos vamos sumiendo en las ciudades. posee una poesía propia, áspera sin tanto reflujo de ornamentos pero de una belleza única que encandila, con horizontes amplios y utópicos, que nos convierte por empatía en trashumantes. Como todos los pueblos del interior del país en el sur  las casas añosas nos retrotraen a la Patagonia habitada por aventureros, fanáticos de las soledades y los silencios eternos. Un lugar de gente cálida y predispuesta si uno sabe como acercarse.

¿Cuando se inicia tu afición por la naturaleza y la fotografía de la vida salvaje?

La pasión por la naturaleza creo que ha sido el sino que ha marcado mi infancia, criando animales huérfanos y soltándolos luego, y así fanático de las aves me convertí en colombófilo, recuerdo una anécdota que hoy me recuerda a mi abuela con cariño y ternura: de pre adolescente llegaba de la escuela dejaba mis cosas desparramadas por toda la casa  y me iba a pasar horas con mis palomas, me sentaba y  observaba cada movimiento, como socializaban, como peleaban por su territorio, en fin  las conocía de pe a pa, y mi abuela que no veía esto como algo muy normal, tanta pasión, le dijo a mis padres, muy preocupada, que me tenían que llevar a algún psicólogo pues esto no era normal según su mirada. Pero por suerte desde pequeño he tenido la influencia y apoyo de mis padres en el amor por la naturaleza y los viajes, de mi padre he recibido el contacto directo con lo salvaje, recuerdo que salíamos con sus galgos a caminar por la estepa, dejábamos la camioneta y andábamos por horas sin rumbo, compartiendo silencios y sentimientos de mucha introspección, momentos que fueron únicos y fui incorporando a La Patagonia desde lugares muy íntimos y estrechos, y de mi madre una lectora empedernida una viajera imaginaria que me lleno de literatura de aventuras y viajes desde muy chico, como los “cuentos de la selva” de Horacio Quiroga, “Colmillo Blanco” de Jack London, las obras de Julio Verne como “Veinte mil leguas de viaje submarino” ,  el “Faro del fin del mundo”, “La vuelta al mundo en 80 días” y tantos otros incluyendo los diarios de viajeros que pisaron y recorrieron las tierras Patagónicas, de ella nació mi amor a viajar y conocer lugares nuevos una premisa que me impongo todos los años.
Y luego me fui a estudiar Zoología para especializarme en ornitología carrera que deje truncada por diferentes motivos y cambiando el rumbo, me inscribí en Bellas Artes terminé mi Profesorado en Artes Visuales, desarrollando mi carrera en las materias de Lenguaje visual.
Mientras transcurría mi vida la fotografía fue una de las tantas formas de canalizar mi amor a la naturaleza, primero siempre fueron paisajes y  hace relativamente poco tiempo 6 años comencé con la fotografía de fauna, más orientado hacia las aves.

¿Qué equipo fotográfico utilizas? ¿Entras en el típico debate entre marcas: Nikon o Canon?

Pasé, a lo largo de mi vida, por varias cámaras; comencé con una Polaroid que me regalo mi Padrino, por una Kodak que me dio mi padre y ya mejorando la calidad en aquellos tiempo mi madre me regaló una Pentax MZ50 con la cual hice varios cursos de fotografía analógicas, revelado etc., cuando decidí dar el salto a lo digital, que confieso me costo y tuve mucha resistencia, quería seguir con la Pentax que tantas satisfacciones me había dado, pero antes de decidirme y sin todavía haber empezado con la fotografía pura de Naturaleza, consulté a varios fotógrafos y casas de fotografía,  el primer consejo que me dieron fue, teniendo en cuenta el mercado de mi país, me recomendaron que cambiase a una de las marcas que mas circulación tenia, pues tenía que tomar en cuenta que cuando quisiera cambiar el equipo querría vender el viejo, y allí aparecieron las dos marcas que son más conocidas en el mercado y de amplia circulación por estos lares, NIKON y CANON, me dijeron, es un Boca – River (dos clubes de futbol emblemáticos de mi país y que cuando juegan entre sí  son un clásico) y  lo que termino de decidirme, fue el haber consultado finalmente a un fotógrafo Nikonista y fanático; finalmente sabía que marca quería, busque la cámara que me atrajera por  su performance y dentro de los valores que manejaba para invertir, y decidí por comprarme la NIKON D300 con un objetivo de rango común que venía con el kit, un Nikkor 18-135 mm, luego cuando mi interés ya se volcó definitivamente por la naturaleza y las aves, me hice de un Sigma 120-400mm que es con el cual he hecho la mayoría de las fotos que tengo.
En cuanto a entrar o no en el debate sobre las marcas Nikon y Canon, no demasiado, participo de grupos nikonistas, pero la verdad es que he visto fotografías de altísima calidad con ambas marcas, Creo, que en un punto es el fotógrafo el que le otorga el plus a un buen equipo. En definitiva ambas marcas poseen equipos de todos los rangos y para todos los gustos.

Tienes imágenes de gran calidad. ¿Las aves de la Patagonia permiten una aproximación fácil o utilizas alguna técnica especial para acercarte a ellas?

Muchísimas gracias, En realidad el acercamiento real depende en definitiva de muchos factores, entre ellos, la especie, hay especies que son mas ariscas que otras, los lugares también, hay lugares donde las aves están más en contacto con los humanos , lugares turísticos, como Península Valdés, o Puerto Deseado, el hecho que haya una cultura de no alterar la fauna hace muchas veces que estas sean más confiadas, pero en general se utilizan distintas técnicas de aproximación como el tumbing o recientemente experimente la técnica del hidrohide, el uso de hide cada vez se extiende más al igual que la utilización de comederos o bebederos; después también algo que para casi todos los amantes de estas disciplinas es habitual, que  es el conocer los hábitos, lugares de encuentro , horarios, posaderos y todo lo que concierne al ave que se desea fotografiar.

(- Galeria: part 2 de 4)

© Martín Iriarte

¿Cuáles son tus aves favoritas?

Respuesta difícil esta, desde chico era amante de las Anátidas y los Psitaciformes, pero luego el universo de gustos se fue ampliando a tal punto que aves como los jotes (nuestras aves carroñeras) chimangos, u otras que están fuera del concepto que occidente ha otorgado para las cosas con la palabra “Bello”, me fascinan, creo que todas tienen su encanto, pero para no evadir la respuesta diré que de chico me encantaban mucho algunas aves de su continente como el urogallo, el carboncillo, el petirrojo, los cuervos, urracas o grajas un mundo que conocí a través de los documentales, y de estos lares, me apasionan muchas, entre ellas los pingüinos, los ñandúes, los patos me siguen apasionando, los cauquenes, los teros reales, las distintas cotorras y loritos, el cardenal amarillo, el de copete rojo , muchas la verdad que me parece que si la pregunta fuera al revés sería más complicado, ¿Cuál ave no te gusta? Ahí no sabría responder

Tus fotografías de paisajes son tanto o más espectaculares que las de fauna ¿Qué es lo que más te gusta de la fotografía de naturaleza?

Agradezco nuevamente tu cumplido, en realidad creo que es una mirada particular de la naturaleza, una mirada subjetiva que va cargada de todas mis experiencias relatadas anteriormente, y sin lugar a duda de mi formación. Creo que tanto las experiencias vividas como la formación institucionalizada me dieron esta mirada sobre la naturaleza y por decirlo de una manera de poder registrar una parte de su belleza.
Lo que más me gusta de la fotografía de naturaleza es en realidad, más allá de la toma misma, el poder estar íntimamente en contacto con ella, todo lo que hace a lo anterior a la toma, sentarse a disfrutar un lugar, vivirlo, mirarlo, observarlo, sentir el escalofrió que puede producir un atardecer o el canto de un ave, y después ese deseo irrefrenable de guardar algo de esos sentimientos que hace que uno busque en la fotografía un refugio de la memoria, y porque no el después, la alegría inmensa que produce cuando uno logro o supero lo que tanto anhelaba al tomarla, creo que todo esto es lo que más me gusta de la fotografía de la naturaleza. Conocer personas y colegas que de alguna manera se conectan con las mismas cosas y poder compartir algo de estos sentimientos es también un aliciente grande.

(- Galeria: part 3 de 4)

© Martín Iriarte

¿Tu labor docente como Profesor de Artes Visuales te ha ayudado en tu concepción del mundo de la fotografía de naturaleza? y de dónde te viene esa capacidad para capturar la belleza del mundo natural?

Indefectiblemente, toda nuestra historia nos cambia, nos construye y nos va modificando, conformándonos en individuos nuevos, somos dinámicos a pesar de creer que somos inmutables, tanto la historia como los hechos ya sean coyunturales o no, nos van haciendo crecer y sin duda los años pasados en la carrera de Zoología, y el hecho de ser Profesor de Arte ha modificado mi mirada del mundo, sea natural o no, el concepto de belleza también ha cambiado, uno aprende a mirar diferente a buscar donde otros no encuentran, a ver los espacios negativos, me refiero a esos lugares no comunes a la mirada adiestrada por nuestra cultura, y el “sentido común” si es que este existe.
Uno aprende a ver otro orden de las cosas, y hablando ya técnicamente la carrera me dio la posibilidad de tener incorporados, cuando comencé a fotografiar aves y naturaleza en general,  los conceptos de composición, color, tensiones, perspectivas, ejes ortogonales etc.  o sea todos los elementos formales y no formales de la composición, ser docente de las materias de lenguaje visual en la universidad, creo ha sido una ventaja desde esos puntos. Ahora, también me dio la necesidad de búsqueda de una mirada particular, y esta por ahora sería el tratar de componer las fotos de naturaleza no solo desde la necesidad de reflejar tal cual los colores, el ambiente, sino tratar de recrear los sentimientos que esa ave o esos lugares provocaron en mi y casi siempre lo traduzco en una subjetividad ya sea en el color o en el recorte buscando nuevos formatos, jugar un poco con las reglas de composición.

¿Un consejo para los que se inician?

Algo que siempre les digo a mis alumnos es que se transformen en esponjas que aprendan  de todos y en todas las situaciones, que siempre se aprende algo, que estén predispuestos a estar en el rol de aprendiz, que disfruten del recorrido, de los procesos de aprendizaje, ser generosos con los conocimientos, desparramarlos y no esconderlos, lamentablemente en la fotografía como el arte, se pone en juego muchas veces el ego, que hace que muchos se sientan  amenazados ante los progresos ajenos y  vuelven una práctica que es hermosa en algo miserable, por eso ser generosos no tener miedo de recibir críticas constructivas, siempre estimular al crecimiento del otro. No aflojar con los intentos, poder tener un grado de autocrítica, tratar de armar grupos con los cuales compartir y disfrutar, por sobre todo que sea una actividad que nos haga disfrutar mas allá de lo técnico, que no deja de ser importante. El poder crear grupos de trabajo de intercambio también nos hace crecer.
Buscar, relacionarnos y hacer talleres con aquellas personas que creemos que nos pueden aportar mucho, y por sobre todo dejarse llevar, muchas veces la intuición es una buena consejera.

¿Además de la difusión de tus fotografías mantienes más vinculaciones con la naturaleza y su conservación?

He participado de eventos de difusión de temáticas de conservación, y estoy tratando de llevar adelante un proyecto de conservación y desarrollo sustentable de una zona con una biodiversidad interesante cerca del lugar donde vivo.

Por último ¿Qué es lo que más te seduce de la Patagonia?

Creo, sin equivocarme, que lo que más me seduce de la Patagonia es la posibilidad de adentrarme en ella y en mi mismo a la vez,  de alegría indescriptible, me comunica con partes de mí que pensé perdidas, vuelvo a la ingenuidad cada vez que la miro, Los cielos cristalinos, el viento incesante que golpea tu cara trayendo los aromas del monte, de la jarilla, la sensación de libertad, de convertirme en explorador, de poder hacer grandes procesos de introspección, de soledad que muchas veces necesito. Atardeceres que agonizan con una exuberancia de colores, horizontes interminables, pequeños sucesos reveladores, una tierra de contrastes abruptos, en donde todo parece igual y sin embargo aparecen algunos procesos bellísimos que actúan como acentos elocuentes de la verdadera maravilla que es la naturaleza y que salen a la luz para aquellos que tienen paciencia y pueden mirar con otros ojos.
Recorriéndola encuentro cierta redención, una sensación de paz y libertad.

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© Martín Iriarte

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